Perro pequinés cruce mirada dulce

Procrastinación y motivación – Procrastination & motivation

Algunos días (o muchos) puedes encontrar que no tienes energía para hacer lo que quieres hacer. En realidad lo que pasa aquí muchas veces es que estás haciendo lo que crees que DEBES hacer, no lo que QUIERES.

Como diría Schopenhauer: ¿qué es de verdad lo que queremos hacer? Pues lo que definitivamente acabamos haciendo.

Así de simple. No te engañes.

Si hay algo que no acabas de ponerte a hacer, es posible que no te guste lo suficiente o que no lo tengas del todo claro. Quizás estás viviendo en algunos aspectos bajo los parámetros que otros quieren para ti. En los “deberías”.

¿Qué es lo que realmente te hace sentir vivo? Piénsalo. Pero piénsalo con el cuerpo. ¿Qué es aquello que te sigue apeteciendo hacer (y no me digas que tumbarte en el sofá, que eso no cuenta 😉 ) aunque tengas un mal día? Hazte una lista.

Y empieza a hacerlo.

Cuanto antes.

En el momento en que empieces a hacer mayoritariamente lo que de verdad te pide el cuerpo, la energía aparece.

MAGIA.

¿Qué es lo que despierta esa vitalidad en mí? Bailar, los animales, pasear por la naturaleza, conversar sobre diferentes temas con amigos, grabar audiolibros, disfrazarme, leer y comentar las ideas nuevas con otras personas, la comida internacional, coser mi ropa… También el mar, las excursiones por nuevos senderos en la montaña, observar los barcos (me encantan). Tengo pendiente disfrutar de paseos en moto acuática, de viajes en autocaravana y aprender a tocar el piano.

Así que es evidente que el mejor momento para empezar (lo que sea) es AHORA.

Alguien con 45 años quiere empezar a tocar un instrumento pero no acaba de decidirse. El piano (como yo), por ejemplo. Se lamenta y se lamenta:

– “¡Vaya! ¿Cuántos años tendré cuando logre tocar algo en condiciones?”

– Pues los mismos que si no empiezas a aprenderlo. Dentro de 10 años tendrás 55, ni más ni menos. Habiendo disfrutado algo del piano, o no…

Perro pequinés cruce en coche
Mi amigo pasó de ser un aventurero solitario a compartir su sabiduría conmigo

Esta idea no se me ha ocurrido a mí, por supuesto. La leí en El camino del artista, de Julia Cameron. Es la lectura definitiva que me decidió a dar a la creatividad más cancha en mi vida. Este blog se debe en gran parte a este libro.

¿Sabes qué ha pasado cuando he empezado a darle esta oportunidad a la creatividad? Que mi tendencia al pensamiento obsesivo, a rumiar y rumiar, se ha esfumado… Que los dolores físicos son menores y duermo mejor. ¿Te parece poco? Pues aun me ha traído más beneficios que estos.

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Antes no me daba cuenta de lo que de verdad me daba energía, pero cuando empecé a tener problemas de salud se hizo realmente evidente. En cuanto me ponía a hacer algo que creía que DEBÍA gustarme, el cuerpo me dolía por todas partes. Y, a veces, la ansiedad me atacaba. Fue empezar a dedicar más tiempo a lo que de verdad me motivaba y encontrarme mejor de inmediato.

Hasta ese momento había apostado demasiado en mi vida a la mente racional. Y así me iba. Había conseguido algunos logros profesionales. A pesar de los años de enfermedad había podido reciclarme cada vez que me había hecho falta y mantener mis finanzas a raya. Las personas con las que había trabajado estaban generalmente contentas conmigo. Pero mi salud estaba muy resentida. Había vivido la mayor parte de mi vida de espaldas a mi verdadera naturaleza. Y mi cuerpo se quejaba…

Pero yo no le hacía ni caso y seguía a lo mío. La familia, trabajar, estudiar más (siempre hay algo más que “todavía no sabes lo suficiente”) y vuelta a mi rueda de hámster. Por las noches: “¿cómo es posible que no pueda dormir con lo cansada que estoy? Claro, el estrés.”

Pero no cambiaba nada (o, peor aun, hacía cambios sin una dirección clara, me desgastaba más y no mejoraba mi situación). Remaba y remaba, pero sin saber muy bien hacia adónde. Cada vez más cansada, y día tras día lo mismo. Por aquel entonces no veía más camino que seguir así. Ahora sé que tenía que haber parado esa dinámica muchos años antes.

Durante algún tiempo me machaqué mentalmente sintiéndome culpable por haberme permitido llegar a ese extremo. Después he llegado al autoperdon. (Todos somos muy buenos adivinos con la información del pasado, ¿verdad?).

No obstante, a veces todavía no me he perdonado del todo. Me arrepiento de no haber vivido de una manera más auténtica respecto de mis necesidades naturales. ¿En qué días aparece ese sentimiento de culpa? Pues precisamente durante los días en que vuelvo a forzarme a hacer algo que realmente no es bueno para mí. Sigo cayendo de vez en cuando en los “deberías”. Este no es un camino recto.

Aun así, he mejorado mucho. Y siento que cada día que caigo un poco consigo reponerme antes.

No esperes tanto tú. Yo tuve que encontrarme con la muerte de frente con 35 años, y llevarla pegada como una sombra durante años para decidirme a tratarme a mí misma con más benevolencia. (Aun a día de hoy me hace alguna advertencia siniestra. Me da codazos y me guiña el ojo, diciendo: “espabila”. Yo le contesto: “deja, deja, que ya me pongo con lo mío.. ya tendrás tiempo de estar conmigo. Ahora no.”)

No esperes tanto tú. Reacciona antes. Fíjate en tu cuerpo: ¿qué te está diciendo? ¿Estás agotado/a? ¿Sobrepasado/a?

Si, como me pasó a mí, ya has caído no al suelo sino al pozo, pues vamos a seguir. Hay que salir de él y aprender del batacazo.

Cuéntame…

¿Qué es lo que te hace sentir vivo/a? ¿Lo estás haciendo? Si no, ¿qué te lo impide?

                    (MY)ENGLISH VERSION 

Procrastination & motivation

Some days (or many) you may find that you don’t have the energy to do what you want to do. Actually what happens here many times is that you are (trying to do) doing what you think you SHOULD do, not what you want.

As Schopenhauer would say: what do we really want to do? Well, what we definitely ended up doing.

That simple. Do not fool yourself.

If there is something that you have not finished doing, it may be because you do not like it so much or you are not clear enough. Perhaps you are living in some respects under the parameters that others want for you. In the “shoulds”.

What is it that really makes you feel alive? Think about it. But do it with your body. What is it that you still want to do (and don’t tell me to lie on the sofa, that doesn’t count) even if you have a bad day? Make a list.

And start doing it.

As soon as possible.

When you start to do mostly what your body really asks of you, the energy appears.

MAGIC.

What is it that awakens that vitality in me?

Dancing, animals, walking in nature, talking about different topics with friends, recording audiobooks, dressing up, reading and discussing new ideas with other people, internationa food, sewing my clothes… Also the sea, excursions on new trails in the mountain, watching the boats (I love them). I am willling to enjoy jet ski rides, motorhome trips and learning to play the piano.

NOW is the best time to start.

For instances, a 45 years old woman wants to start playing an instrument but can’t make up their mind. The piano, like me. She complains and complains:

– “Damn it! How old will I be when I can play something properly?

We could reply: “Well, the same as if you don’t start learning it. In 10 years you will be 55, no more, no less. Having enjoyed the piano something, or nothing…”

Perro pequinés cruce en coche
Mi friend went from being a lonely adventurer to share his wisdom with me

This idea has not occurred to me, of course. I read it in The Artist’s Way, by Julia Cameron. It is the definitive reading that decided me to give creativity more space in my life. This blog is largely due to this book.

Do you know what happened when I started to give creativity this opportunity? That my tendency to obsessive thinking, to ruminate and ruminate, disappeared… That the physical pain is less and I sleep better. Does it seem little to you? It has even brought me more benefits than these.

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Too much left hemisphere can block you

Years ago, I didn’t realize what type of activities gave me energy and what other where draining it. But when I started having health problems it really became apparent. As soon as I started doing something that I thought I SHOULD like, my body ached all over. And sometimes anxiety attacked me. When I started to spend more time doing what really motivated me I felt much better right away.

Up to that point I had bet too much in my life on the rational mind. And so I was going. I had achieved some professional achievements. Despite the years of illness, I had been able to recycle whenever I needed it and keep my finances at bay. The people I had worked with were generally gappy with me. But my health was very bad. I had lived most of my life with my back to my true nature. And my body complained.

But I didn’t pay any attention to this and went on with my thing. Family, work, study more (there is always something more than “you still don’t know enough”) and back to my hamster wheel. At night: “How is it possible that I can’t sleep with how tired I am? Sure, the stress”.

Yes, it was the stress. But I didn’t change anything (or, worse still, I made changes without a clear direction). It wore me out more and did not improve my situation. I rowed and rowed, but not quite sure where to go. More and more tired, and day after day the same. At that time I could see no other way than to continue like this. Now I know I should have stopped that dynamic many years before.

For some time I mentally crushed myself feeling guilty for allowing me to go to that extreme. Now I have come to self-forgiveness. (We are all very good fortune-tellers with information from the past, aren’t we?)

However, sometimes I still havent’t fully forgiven myself. I regret not having lived more authentically with my natural needs. On what days does this feeling of guilt appear? Precisely during the days when I again force myself to do something that is really not good for me.

So I keep falling into the “shoulds” from tiem to time. This is not a straight road.

Still, I have improved a lot. And I feel that every day that I fall a little I get to recover sooner.

I insist. Don’t wait so long for yourself. I had to meet death head-on at 35, and wear it like a shadow for years to decide to treat myself with more benevolence. (Even today, now and then she gives me a sinister warning. She elbows me and winks at me, saying: “wake up”. I answer: “stop, stop. I’ll get on with mine… You’ll have time to be with me. Not now”).

Don’t wait so long for yourself. React earlier. Look at your body: what is it saying to you? Are you exhausted? Exceeded?

And if, as it happened to me, you have already fallen not to the ground but to the well… Well, let’s continue. You have to get out of it and learn from the bump.

What is it that makes you feel alive? Are you doing it? If not,, what prevents you?

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