Gata blanca con dos gatitos beis y pelirrojo

El lenguaje en este blog (¿inclusivo?) – The language on this blog (inclusive?)

Después de escribir varias entradas me doy cuenta de que me estoy haciendo un lío con el uso del masculino y el femenino. Yo soy una mujer, y hablo como tal. Pero no me dirijo solo a las mujeres sino a cualquier persona a la que lo que aquí trato le pueda interesar.

En mis tiempos como profesora usé hasta el aburrimiento el (pretendido) lenguaje inclusivo. Pero no por convicción plena, sino porque así lo marcaban las recomendaciones de mi consejería de Educación. Los alumnos y alumnas, los profesores y profesoras… Realmente era agotador. Pero yo trabajaba entonces para el sector público y debía respetar las directrices de quien me pagaba.

Sin embargo, este es mi propio espacio y puedo expresarme como me resulte más cómodo. Si puedo decir algo con una palabra, mejor que con dos.

Igual que la atmósfera se va impregnando de la humedad y temperatura de los territorios sobre los que se va asentando, las lenguas van recogiendo las modificaciones de la sociedad, según va evolucionando. Primero se produce el cambio en una sociedad y luego este es recogido en su lengua. Y no al revés.

Esta es una imagen que resume muy bien lo clara que tengo la igualdad: mis dos hermanos (hermana y hermano) ante una urgencia sanitaria familiar. Al pie del cañón. Por cierto, si les digo que se conjunten a propósito para la foto no me sale 😉

Pareja de hermanos
Preparados para la acción. Siempre nos levantaremos

Con esto quiero decir que no creo que porque yo empiece ahora a decir amigo/a, lector/lectora, oyente/*oyenta la sociedad vaya a mejorar en la igualdad de la mujer. Ni que por quedarme solo con el término “amigo” sea machista y esté discriminando a mis amigas lectoras.

He decidido simplificarme la vida (y simplificar la vista de quien me pueda leer) y dejar de hacer desdobles forzados. Y lo hago porque hacen la lectura (y la escritura) muy cansada.

Por supuesto, mi intención es que mi lenguaje incluya a todo el mundo. Las palabras no tienen sexo. Un flexo es un flexo, no tiene conciencia de su masculinidad. Y un folio es un folio, aunque a muchos les guste llamarlo hoja (me estoy recordando a mí misma al del plato y el vaso, y el alcalde que elige al vecino…) 😉

Que me desvío del tema…

Vuelvo a lo que te quería decir, que mis ideas sobre la organización social son de lo más igualitarias. Precisamente por eso no hago ninguna distinción al hablar. En el lenguaje ordinario la sencillez es oro. Ante distintas posibilidades para contar lo mismo, mejor quedarse con la más simple. Esta es una de las máximas de Grice que, si te interesa la lingüística, conocerás de sobra.

En otra entrada contaré algo sobre ellas y su relación con nuestra supervivencia.

Por supuesto tú puedes defender un enfoque diferente y preferir los desdobles: amigo/a, lector/a, como hasta ahora yo misma estaba haciendo. Lo entiendo y respeto. Pero, como te digo, este es mi espacio en internet y he decidido permitirme escribir como me resulta más cómodo.

Encantada de leer tu punto de vista.

¿Te la has planteado también esta cuestión del lenguaje inclusivo? ¿Cómo te aclaras tú?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s