Número 7 del eneagrama, costo de oportunidad y Boecio – Enneagram Number 7, Opportunity Cost, and Boethius

El costo de oportunidad

Si tiendes a seguir los patrones del número 7 del eneagrama, entiendes perfectamente por qué me pongo a escribir sobre el “costo de oportunidad” . Nadie como tú tiene tan presente esta cuestión en su manera de vivir. Simplemente el pensar en dejar una de tus opciones inexploradas ya te genera ansiedad. Es posible que vivas algo agotado porque sientes una tremenda necesidad de mantener tus alternativas abiertas.

¿Y si era esa que he dejado de lado la buena de verdad?

Sabes que ya lleva años la moda de lanzarnos a todos a salir de la zona de confort. Eso está muy bien para personas que tienden a ser más bien conservadoras, a tener miedo a los cambios. Pero quizás a ti te pasa lo contrario (si eres en este sentido parecido a mí): necesitas ponerte un pequeño freno a ti mismo. Si no, tu propia actividad física y mental, y tus deseos de explorar y conocer cosas nuevas, acaba agotándote.

Contrariamente a una mayoría de personas, si has venido comportándote como número 7 (no olvides que tú NO ERES un 7, simplemente has ido forjando un carácter-máscara que sigue esos patrones generales), vivirás continuamente saliendo de tu zona de confort.

Así que que a ti te digan a la ligera: déjate esto, haz aquello… ¡Cuidado! Puedes estar encendiendo una cerilla en un polvorín.

Necesitas empezar a cerrar opciones

A algunas personas la recomendación de romper moldes, replantearse todo lo que están haciendo, hacer borrón y cuenta nueva en algunos aspectos les puede funcionar. Pero si eres como te estoy comentando en este artículo, quizás lo que tú necesites no sea tanto abrir nuevos caminos, hacer que el árbol de tu vida sea más frondoso.

Seguramente lo que te convenga sea podarlo. Te sobran opciones, planes, resiliencia, capacidad se asumir riesgos…

Es posible que tengas listas y listas de proyectos interesantes que has empezado, pero no has llegado a terminar. Esto puede llegar a frustrarte mucho. No los terminas porque todos te parecen interesantes por igual, no porque no te sientas capaz de hacerlos o sientas miedo. Tus energías están demasiado dispersas.

¡Cielos! ¿Para dónde tiro…?

¿Otra alternativa más? (!!!)

Tienes que decidirte. Tomar un camino. Uno. Y recorrerlo. Nunca sabrás a dónde te llevan todos los demás que desechas. Pero al menos habrás empezado a caminar y vivir uno. Si te quedas con todo en la cabeza, antes o después todas estas ideas se van a volver en tu contra. Y estallarás.

Escoge un camino (¡uno solo!), y descubre qué pasa.

Esta interesante senda, más luminosa, apareció cuando me decidí por una de las bifurcaciones posibles en mi paseo

Los estudiosos del eneagrama recomiendan para que este tipo evolucione un viraje hacia la sobriedad. Hacia darse cuenta que no necesitan vivir tantas experiencias a la vez para ser felices. Que su tendencia a estar continuamente proyectados hacia el futuro les impide disfrutar de lo que ya tienen y son. Liberarnos del incesante parloteo de nuestras mentes, de la continua planificación.

Llegan a recomendarles la beatitud. Yo entiendo esta recomendación en el sentido de que se trata de llegar a comprender (lo que no es fácil) que la vida es un don. Un regalo que nos es dado. Y no tenemos que dar nada por descontado. En ese momento empiezas a valorar cada segundo que puedes respirar, cada persona que oyes hablar, cada pajarito que ves o cada árbol que encuentras en tu camino. No tenemos en realidad ningún derecho adquirido en la vida. Es todo un don del que tenemos que estar agradecidos y aprovecharlo de la mejor manera posible. Tampoco tenemos que esforzarnos tanto todo el tiempo, porque este don nos es dado por el mero hecho de existir.

La dicha de lo cotidiano

A esta misma conclusión llega Boecio, a que nos acercamos a la felicidad cuando nos acercamos a la beatitud. Él, como cristiano, la interpretaba literalmente, como la bienaventuranza que encuentran las almas al compartir la vida eterna en compañía de Dios. Tú puedes ser creyente o no serlo. Ser agnóstico o ateo. Pero esta vida tiene que tener un sentido, sí o sí, para ti.

Yo, más allá de las creencias particulares de cada uno, interpreto esta beatitud en nuestra vida como una liberación de la necesidad de entenderlo todo, el descubrir la dicha de lo normal. No renunciar a lo extraordinario, a la aventura… Pero encontrar también aventura y lo extraordinario en mi cotidianidad.

Mi amiga Blanquita con sus crías delante de mi casa. ¿Puede ser más extraordinario lo “normal”?

Durante estos meses de confinamiento por el covid (para mí eran ya casi 2 años de aislamiento, por el trasplante), algunas personas me hablaban dando por hecho que me pasaba el día aburridísima en casa. Pues no. La verdad es que nunca me aburro. Doy gracias y valoro cada minuto que puedo pasar aquí. Me centro en lo que sí puedo hacer y no pienso demasiado en lo que (todavía) no puedo hacer.

Sigo con Boecio…

Me he tirado varios años de mi vida sin poder acercarme a un jardín o zona verde con tranquilidad. Debido a la neutropenia severa, los hongos ambientales podían causarme infecciones respiratorias graves. Así que imagínate lo que me maravillo cada vez que puedo pasear por una zona verde, en la ciudad, en el campo, en la montaña… De hecho, es algo que intento hacer a diario. Con los animales todavía solo puedo estar en abierto o con mascarilla si es un sitio cerrado.

¿Hace falta estar privado completamente de algo para valorarlo de verdad? A mí en algunas ocasiones me ha hecho falta. Espero que a ti no…

Para ti 🙂

¿Conocías el test del eneagrama? ¿Qué tipo eres? Si tiendes al eneatipo 7, ¿te identificas con lo que cuento?

2 comentarios sobre “Número 7 del eneagrama, costo de oportunidad y Boecio – Enneagram Number 7, Opportunity Cost, and Boethius

  1. Espectacular…
    Me ha encantado el artículo.
    Me siento identificada con lo que comentas.
    Al final, si eres observador con las sensaciones que experimentas en diferentes situaciones, te das cuenta de que el bienestar y la felicidad se esconden detrás de pequeñas cosas que están ahí al alcance de todos y todos los días. Sólo hay que pararse un poco y respirar, ver (que es diferente de sólo mirar)…
    En fin no es imprescindible viajar y tener no sé cuántas mil cosas.
    La felicidad reside en nuestro autoconocimiento. En ser capaces de ser libres en nuestros gustos y actos. No hacer lo que la sociedad y entorno esperan de nosotros o presuponen que nos conviene. Y por su puesto, alejarnos de las necesidades que nos impone el mundo comercial.
    Gracias.
    Una gran ayuda para la reflexión.

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