infinito-chapucero

Soy procrastinador (nivel platino) – I’m a procrastinator (platinum level)

El procrastinador al que yo llamo de nivel platino y con el que me identifico, no es alguien que tenga muchos problemas en su función ejecutiva o con su capacidad de trabajo. A muchos de los procrastinadores les pasa justo lo contrario: su capacidad de trabajo es alta. Cuando quieren, hacen sus tareas a velocidades supersónicas.

¿Qué pasa entonces? Pues que en el fondo de su corazoncito de gran procrastinador tienen una (excesiva) gran confianza en que al final, bajándose ya la persiana, acabarán tal informe, arreglarán la casa porque viene una visita, estudiarán para aprobar ese examen, harán la compra…

Sea lo que sea lo que tiendas a procrastinar, si eres de verdad uno de los grandes procrastinadores de mi tipo, hacer listas detalladas de lo que te queda pendiente de lo único que te va a servir es para procrastinar más.

Como te digo más arriba, me parece que hay gran confusión en esta cuestión. Se están mezclando perfiles que tienen problemas para llevar a la práctica sus ideas, quizás porque son excesivamente perfeccionistas o tienen esterotipias que alargan hasta el infinito el tiempo que necesitan para sus actividades, con otras personalidades (los procrastinadores-platino) a los que lo que les pasa es que son dispersos y además les da vidilla el trabajar contrarreloj. Tienen alma multitasking y de apaga-fuegos. Se aburren haciendo una misma cosa mucho tiempo o sin un fin en sí misma. Así que ante el mero pensamiento de tener que hacer una actividad relativamente poco gratificante, se adelantan en su cabeza… y acaban por hacer cualquier otra cosa.

Es posible que en ese momento sientan una tremenda necesidad de limpiar la casa o empiecen a ver ¡oh inspiración divina! cursos para empezar a hacer submarinismo, repostería internacional o espeleología… Lo que sea en tal de no hacer la tarea a la que ya se han adelantado mentalmente y que tienen que hacer “a la fuerza” (lo que casa mal en su cabeza, ellos hacen las cosas “por gusto”).

No digo que todos los procrastinadores sean (seamos) así. Pero sí una gran parte.

Y lo que está pasando en el mundo de quienes desean ayudar a estos compañeros procrastinadores, es que hay otras personas que no son iguales. Que arreglaron su desorganización haciendo listas detalladas en las que anotaban las tareas subdivididas en tareas menores. Las personas a las que ayudan este tipo de “subdivisiones” no son el tipo de procrastinadores al que yo me refiero.

Haz la prueba. Mira hacia atrás. Recuerda el inicio de la preparación de algún examen importante o proyecto a medio plazo. Si eres procrastinador auténtico seguro que ya te hiciste una (o 100 listas). ¿Seguiste de verdad alguna? Si eres procrastinador-platino contesto por ti:

No.

Los momentos en los que te confeccionabas esas listas eran momentos-procrastinadores-estrella. Mientras te redactabas esas listas te engañabas a ti mismo: estoy avanzando en mi proyecto.

Mentirijilla para el cuerpo.

No estabas avanzando. Estabas retrasando el momento de pasar de verdad a la acción. Es decir, estabas procrastinando.

Infinito chapucero en azul
El infinito chapucero en el que te metes: procrastinación-lista para dejar de procrastinar – procrastinación…. ad infinitum

Ahora te preguntarás: ¿entonces qué hago si soy un procrastinador-platino?

Pues a mí lo único me que me ha funcionado (y a personas que he conocido con este rasgo también) es (casi) NO PLANIFICAR. Simplemente anotar en un calendario a mes vista las fechas de entrega o de finalización de lo que necesites acabar. Para que no se te pase por alto ninguna tarea. Y se acabó la planificación.

Si eres procrastinador-platino, NO planifiques mucho

Esto de desglosar hora por hora lo que vamos a hacer en el día no nos funciona. Primero nos da un pequeño respiro, pensando que nos estamos ayudando. Pero al final acaba por agobiarnos. Porque vemos que se nos acumulan listas y listas sin cumplir.

Sé que hay bastantes libros que dicen lo contrario de lo que yo sostengo. No me cabe duda de que sus consejos sobre esta cuestión son buenos para muchas personas. Pero para aquellas que tienen más problemas con la función ejecutiva, que es algo distinto a ser procrastinador.

¿Qué diferencia existe entre estos dos perfiles? Una diferencia esencial entre ambos es su capacidad de trabajar bajo presión. Los primeros se bloquean más ante la presión, cuando les falta tiempo. Y empiezan a rendir cada vez menos. Son presa fácil de la ansiedad ante los plazos cortos. El procrastinador-platino, no solo rinde más ante la presión. Es que disfruta en realidad de manejar una gran dosis de estrés en su vida. Y eso, compañero-procrastinador-platino no da buena suerte. A lo mejor sí para acabar tus tareas a tiempo y salvar el pellejo, pero no para tu salud.

Supone vivir continuamente con una gran cantidad de cortisol en el cuerpo. Claro, eso genera adicción. Te activa y esa sensación de rendir a tope da “subidón”… Pero, te insisto, no es saludable y te está impidiendo desplegar todo tu potencial.

Imagínate si esa capacidad de trabajar bajo presión la fueras convirtiendo en capacidad de pasar a la acción de inmediato, en vez de planificar tanto. Si todo el tiempo que te pasas haciendo justamente lo contrario de lo que de verdad te conviene hacer lo pasaras actuando… (incluyendo la confección de listas de tareas e ilusorias rutinas fijas que alguien como tú no va a cumplir). Tendrías tu vida la mar de ordenadita y tranquila.

A este primer tipo de persona a la que le funcionan las listas detalladas, le suelen gustar las rutinas. Al procrastinador que utiliza las listas para procrastinar más, la falta de espontaneidad que implican estas listas de tareas muy detalladas lo hunde en la miseria.

Así que ponte en acción. Simplemente cógete el primer tema de tu examen y empieza… Hasta que te canses ese día. Cuando te aburras de eso. Cierra el libro. Y ponte con otra cosa. Pero sin planificar. Simplemente avanza. Lo mismo si estás trabajando o necesitas hacer unas tareas burocráticas o de la casa. Abre el word o el excel y empieza a escribir. Haz esa llamada o escribe ese email pendiente. Empieza a pasar la aspiradora, pon esa lavadora…

Por supuesto, en estas ocasiones en las que te has puesto manos a la obra, silencia tu móvil. Es momento de estar centrado solo en eso que estás haciendo. Cuando cambies de actividad, mira el teléfono y contesta lo que tengas que contestar. Pero vuelve a silenciarlo cuando te pongas con la siguiente tarea. La dispersión es nuestro gran problema. Y nos sirve de excusa también para no enfrentarnos a lo que tenemos que hacer y que no nos resulta interesante.

Insisto. Se trata de pasar a la acción lo antes posible. Las ideas en la cabeza nos ahogan y aburren antes de tiempo.

En el momento en que tu pila de papeles/tareas pendientes empiece a bajar, cada vez tendrás menos ganas de hacer listas y más de seguir haciendo bajar esa pila (real o imaginaria).

Decídete. Coge un folio en blanco. Escribe lo que tienes pendiente de hacer. Asigna a cada tarea pendiente una fecha de entrega en tu calendario (nada de subdividir por pequeñas tareas, solo la tarea completa final). A partir de aquí, en cada momento que tengas disponible, avanza en cada una de esas tareas que tienes que acabar. No planifiques nada más.

Para ti 😉

¿Te sientes identificado con este tipo de procrastinador? ¿Qué tipo de tareas son las que sueles acabar aplazando? ¿A ti sí te funciona hacer listas muy detalladas?

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