Grupo de perros diversos

Tests de personalidad: algo que suma – Personality tests: something that adds up

Al empezar el blog tenía la idea de crear una pestaña con diferentes cuestionarios de personalidad. A mí me han ayudado a entenderme un poco más, y sé que también han funcionado para otras personas. Después he decidido no poner esa sección porque hay información de sobra en internet, más amplia y mejor explicada que lo que yo pueda escribir aquí.

De todas formas, aquí dejo una lista con los que yo considero más útiles. Si estás en un momento de indecisión, es posible que hacerlos pueda darte algunas pistas. Como te cuento, conocer un poco más sobre mis resultados ha sido bueno para mí.

  • El test Myers Briggs (MBTI). Este cuestionario clasifica a todas las personas en 16 grupos diferentes. Refleja esencialmente las preferencias predominantes al percibir el mundo (a qué tendemos a prestar más atención) y en la toma de decisiones. También si nos sentimos más tranquilos en situaciones más estructuradas o más espontáneas.

En mi caso, mi resultado siempre ha sido ENFP, pero con un muy bajo nivel de extroversión (1%). Así que estoy en la frontera INFP. Durante años me negué a aceptar que esto fuera inamovible. “Las personas no nos podemos clasificar”. Pero la realidad es que cada vez que lo he repetido, en situaciones muy diferentes, me ha resultado algo muy similar. Y siempre el mismo tipo de personalidad, xNFP.

Este test MBTI se basa en los estudios de Jung, discípulo de Freud. Si te interesa la psicología, sabrás que desde hace mucho tiempo el psicoanálisis de Freud se ha puesto en entredicho como método científico. Esto no quiere decir que no haya tenido aportaciones valiosas que aun hoy se tienen en cuenta. Jung ya cuestionó algunas de las bases de sus teorías, como que estamos absolutamente condicionados por nuestras experiencias de la infancia.

Estoy de acuerdo con Jung. Las experiencias infantiles influyen. Quién puede negarlo. Pero no son tan absolutamente determinantes. A mí me parece que en realidad, toda nuestra vida es una eterna infancia, en el sentido de que vamos generando nuevas conexiones con las cosas del mundo y con nosotros mismos, que nos hacen evolucionar y cambiar.

Nos podemos traumatizar en la infancia. Pero también con 40 años. Eso es lo que quiero decir. Jung defendía esto.

Mi amigo Raúl Ortega tiene una web (https://www.odiseajung.com/tipos-psicologicos/) en la que explica todos los tipos y en la que puedes hacer tanto el test rápido como extenso.

  • El eneagrama. Este método para el autoconocimiento y la mejora personal lo descubrí un poco más tarde. Me gusta especialmente porque da unas pautas bastante acertadas para no quedarnos estancados en las propias etiquetas que nosotros mismos nos hemos ido poniendo. A mí me ha hecho consciente de algunos miedos y automatismos que repetía sin darme cuenta.

Mi tipología aquí es la del número 7. Para que veas un ejemplo personal de lo que te digo sobre la toma de conciencia tras trabajar con el eneagrama. El 7 es llamado el “entusiasta”. Tras leer más sobre esta tendencia de personalidad, me di cuenta de que habitualmente me comportaba como una especie de “grupo electrógeno”. Sentía la necesidad de inyectar energía cuando me encontraba en un ambiente que notaba decaído. Yo lo hacía con la mejor de mis intenciones. Quería transmitir alegría. Pero no me daba cuenta de que esto puede ser malinterpretado por otros tipos de personalidad, como una forma de querer llamar la atención porque sí.

Tras ser consciente de esta cuestión, empecé a mantenerme más “neutra”, más al margen, en situaciones en las que antes empezaría a intentar sacar conversación. Creo que es mejor para mí. No siempre lo consigo. La naturaleza de cada uno es persistente. Pero al ser más consciente de esta forma de actuar, entiendo mejor mi forma de comportarme y, también, por qué a veces otras personas pueden no entender mi intención.

Dicho esto, aclaro que muchas de mis amistades son de esta tipología y a mí me encanta este temperamento “energético”. Pero comprendo que a otras personas no les pueda gustar tanto.

  • Los estilos de aprendizaje. Hay distintos cuestionarios sobre este tema. A mí me parece especialmente útil el VARK. En un primer momento puede parecer que solo son aplicables para el mundo de la enseñanza, pero no es así. El modo en el que preferentemente captamos la información nueva tamiza toda nuestra vida: cómo percibimos las cosas del mundo, a qué prestamos atención y a qué no tanto.

En mi caso, me di cuenta de que mi estilo de aprendizaje es predominantemente kinestésico y secundariamente aural (auditivo). Esto me explicó por qué me gusta tanto el baile y las actividades físicas, por qué pienso mejor en movimiento, por qué tiendo a gesticular mucho al hablar… Es realmente interesante. También me aclaró por qué los mapas mentales no me funcionan tan bien como a otras personas, a no ser que los haya dibujado yo misma. Mi fuerte no es el aprendizaje visual.

Esta cuestión de los diferentes estilos de aprendizaje también explica por qué a algunas personas un profesor puede encantarles y a otras no gustarles nada. Recuerdo que cuando daba clase, con mi misma forma de hablar, unos alumnos me decían que si podía ir más despacio y otros que iba demasiado rápido. Yo era la misma. El oyente y su estilo de aprendizaje era lo que cambiaba. En la enseñanza hay que llegar a todo el mundo. Es algo difícil de conseguir, en gran parte por esta diversidad mediante la que cada uno prefiere recibir la información nueva.

  • Cuestionario Gallup sobre los talentos. Este test desarrollado por un importante grupo de investigadores que estudian el talento humano fue el último de mis descubrimientos en este tema. Su enfoque sobre la utilidad de centrarnos en las capacidades que cada persona tiene de manera natural y potenciarlas, más que en intentar compensar los puntos débiles, es el que vengo aplicando los últimos tiempos. Me parece el más acertado. La vida es demasiado corta. Si nos obsesionamos con mejorar continuamente aquello que no se nos da bien, es posible que estemos malgastando nuestra energía para algo con lo que nunca disfrutaremos.

No digo con esto que no haya que mejorar en aspectos que nos hagan falta. Un ejemplo puede ser la habilidad para hablar en público. Si tienes verdadero terror o te sientes muy inseguro y eso es necesario para tu trabajo o algún aspecto de tu vida personal, evidentemente será bueno que trabajes para mejorarlo. Pero quizás tengas tu punto fuerte en otro sitio al que no estás prestando tanta atención. Y sería bueno para tu energía y sensación de satisfacción que dedicaras algo más de tiempo a cultivarlo.

Seguramente ya conocerás la mayoría de estos cuestionarios. O quizás no eres muy partidario y piensas, como pensé yo durante algunos años, que no son útiles. Es normal encontrarnos con diferencias importantes en cómo vemos cada uno de nosotros este tema.

Durante bastante tiempo yo me negaba a creer que las personas pudiéramos ser etiquetadas psicológicamente. Recuerdo que en la asignatura de Psicología de la personalidad esa era siempre mi reflexión (crítica) después de hacer cualquier tipo de test: esto es demasiado general, cada persona es un mundo…

Después cambié mi punto de vista. Es evidente que generalizar es errar. Cada ser humano es un universo. No voy a ser yo aquí quien lo niegue, cuando soy una gran defensora de que la maravilla de la vida es la diversidad, lo que cada persona, cada ser vivo, tiene de único. Pero reconozco que si ampliamos la escala, sí se pueden observar algunos patrones que se repiten.

A lo largo de nuestra vida tendemos a comportarnos de una manera bastante repetitiva en algunos aspectos. Lo veamos o no, actuamos de forma similar ante situaciones parecidas. Y esto implica que nos mostramos al mundo (y nos pensamos a nosotros mismos) de una manera bastante estable.

Así que mi conclusión sobre este tema es que hay cosas que suman y ya está. Puedo estar más o menos de acuerdo pero conocerse algo más y tratar de encontrar patrones y semejanzas con otras personas siempre puede ayudar.

Si todavía no conoces tus tipos de personalidad, te animo que a lo averigües. A mí me hubiera gustado ser más consciente de algunas de estas cuestiones mucho antes. Seguramente hubiera tomado algunas decisiones de manera diferente. Y también me hubiera juzgado menos severamente a veces.

¿Conocías estos tests? ¿Te sentiste identificado con tus resultados? ¿Te sirvieron realmente para darte cuenta de algo de lo que no eras consciente? ¿Eres de los escépticos acerca de estos cuestionarios?

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