Altruismo como valor – Altruism as a value

(English version at the end)

ALTRUISMO Y EGOÍSMO

El altruismo se opone al egoísmo, como refleja su etimología. Se trata de un préstamo de la palabra francesa altruisme, que, a su vez, procede del latín alter “otro”.

Si tenemos en cuenta que el sufijo –ismo forma sustantivos que significan “actitud”, “tendencia” o “cualidad” (también “doctrina”, “sistema”, “escuela” o “movimiento”, como platonismo o impresionismo), literalmente el altruismo es la tendencia a enfocarse hacia los demás, frente a la tendencia a centrarse en uno mismo del egoísmo.

Hay personas que afirman que el altruismo no es posible. En los últimos tiempos esta opinión se ha extendido también entre algunos de quienes escriben sobre desarrollo personal. Sostienen que el altruismo no existe, que siempre hay algo interesado en el fondo de quien dice hacer algo sin esperar nada a cambio.

Algunos defensores de esta idea van más allá y añaden que el altruismo no es que no exista, sino que no tiene nada de positivo: se trata del más egoísta de nuestros comportamientos. Es algo narcisista, casi ególatra.  Justifican así su desinterés por los demás, que ven como algo positivo: yo tengo que ir a lo mío, pensar en otros es “egoísmo”, denota que estoy vacío en mi interior…

¿Es posible entender lo de los otros (sea bueno o malo) como parte también de “lo tuyo”?

Yo estoy segura de que sí. Y de que ese enfoque es una de las claves de nuestro bienestar personal. 

Ninguna opinión puede ser objetiva. Todo está tamizado por las creencias-marco de quien opina, del sujeto. Quienes mantienen que el altruismo no existe o es pernicioso, muy probablemente están proyectando su forma particular de entenderse a sí mismos y a los demás. Parece que ven a los otros como un medio y no como un fin en sí mismo. Y, como nos ocurre a todos, extrapolan sus motivaciones a las motivaciones de las demás personas. Quienes piensan así, cuando ayudan en algo a alguien, o lo escuchan, o lo acompañan, lo están haciendo porque creen que van a recibir algo a cambio. Están usando a la otra persona. Y consideran que el resto de seres humanos hacemos lo mismo.

Economía de trueque.

Debido a esta proyección, no se creen que pueda darse un sentimiento de íntima conexión con los demás. O incluso consideran que esta conexión es mala en sí misma. Son incapaces de creer que haya otras gentes que sientan verdadero gusto en ayudar a otros si es necesario, en servir a otros.

ALTRUISMO Y FELICIDAD

El poder acompañar y compartir con el otro puede generar mucha felicidad. Pero quienes no lo viven así, quienes no lo sienten, afirman con gran rotundidad que no es posible. Elevan lo que a ellos les sucede de forma individual a categoría y por eso no se creen que haya otras personas que se alegren del bien ajeno. Sin más. 

Es una pena, porque, bajo mi punto de vista, se están perdiendo una de las mayores fuentes de satisfacción de la vida.

(Es como quien sostiene que la fidelidad de pareja no existe. Lo mismo. Lo mantienen porque para ellos mismos no es un valor y consideran que para el resto es igual. Hay personas que encuentran felicidad en ser fieles. La sensación de lealtad al otro puede ser una gran fuente de satisfacción y alegría).  

A mucha gente le gusta compartir, y yo soy una de ellos. Sé que hay muchas personas así. Puedes sentir alegría al aportar algo a los demás. Eso es todo. A lo largo de mi vida he recibido la ayuda de muchas personas, y estoy muy agradecida por ello. De la misma manera, disfruto ayudando a los demás si hay algo que esté en mi mano hacer.

Para mí, el enfocarme hacia los demás es la mejor forma de estar aquí. No es egoísmo. Es disfrute. Y es una de las mejores maneras de vivir con alegría interior.

¡Ah!, y si tienen razón, y el altruismo es algo egoísta: ¡viva este egoísmo! Gana el otro, ganas tú.

¿Dónde está el problema?

EGOÍSMO: VIDA COMO JUEGO DE SUMA CERO

En realidad, tanto el egoísta como el altruista creen buscar su bien. Y así lo hacen. El problema es que el egoísta entiende la vida como un juego de suma cero. Ve la vida con las lentes de la escasez. Cree que lo que se lleve otro no lo va a poder disfrutar él. Que hay que elegir entre el bien del otro y el suyo propio.

Por el contrario, el altruista considera que el bien de los otros es también el suyo. Lo vive así. Con las lentes de la abundancia: hay recursos para todos. Y no solo eso. Sabe también que el que a los demás les vaya bien “da buena suerte”. El bien ajeno actúa de forma sinérgica con el nuestro: 2+2 no son 4 sino mucho más cuando se ve la vida como un trabajo en equipo con los demás.

Puedo poner aquí un ejemplo simple pero creo que es muy ilustrativo de lo que intento expresar:

¿Te interesa que tu vecino esté gravemente deprimido y acabe prendiendo fuego a su casa? ¿O que tenga una buena situación personal y se dedique a mantener un bello jardín que te alegra la vista cada vez que te asomas por la ventana? La respuesta parece clara.

Otro ejemplo: con mi misma enfermedad hematológica, si estoy en un mal momento y me encuentro con alguien que ya la haya superado, ¿me alegraré o entristeceré? Es evidente que me alegraré, y no solo por la evolución de la persona, sino por mi propia posible evolución futura. El que otra persona haya superado una fase en la que yo todavía me encuentro me da esperanzas de que también sea posible para mí recobrar la salud.

¿Me alegraría acaso si esta misma persona me dijera que lo suyo no tiene ya tratamiento alguno?

Claro que no. Esto significaría no solo algo triste al pensar en la otra persona, sino también muy descorazonador para mi propia situación.

Si podemos ver claro el escenario “win-win” en estos ejemplos. ¿Por qué no aplicar este mismo planteamiento al resto de nuestra vida? El bien de los demás nos anima e inspira. Nos aligera la vida. Nos muestra que hay oportunidades ahí, que las cosas pueden mejorar…  

¿EL ALTRUISMO SE PUEDE DESARROLLAR?

El altruismo es algo que se puede trabajar. Todas las personas tenemos la capacidad de modificar nuestros puntos de partida a la hora de percibir el mundo y a nosotros mismos, y conseguir mejorar así nuestros niveles de comprensión y conciencia.

En este proceso, la creatividad tiene (de nuevo) un papel fundamental. Se trata de nuestra flexibilidad mental, de ser capaces de cuestionarnos los paradigmas mediante los que abordamos el mundo, muchos de los cuales parten de creencias que no sabemos ni de dónde vienen. La reflexión filosófica es una herramienta muy poderosa en este proceso. Nos permite realizar reinterpretaciones de quiénes somos y de lo que nos pasa. De este modo podemos acercarnos a una vida más coherente con quienes somos. Mejoraremos nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.

 “El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio”.

Goethe

Podemos ser realmente beneficiosos los unos para los otros. Es muy revitalizante pensar en cada persona con la que coincidimos en nuestro viaje como un colaborador. De esta manera podemos apoyarnos y animarnos mutuamente, pero también aprender cosas que ni siquiera pensamos que existían todavía. Abrimos nuestra perspectiva. Eso nos permite pensar con más claridad.

Disfrutar con las ganancias de los demás es como poder vivir varias vidas emocionantes al mismo tiempo.

Crear este vínculo con otras personas abre tu mente y anima tu corazón. Ves a cada persona que conoces como un lugar nuevo y emocionante que explorar. Entender su beneficio como el tuyo propio multiplica exponencialmente tus posibilidades de ser feliz.

¿Has pensado alguna vez en el altruismo como algo egoísta? ¿Qué papel tiene en tu vida?

                    (MY)ENGLISH VERSION 

ALTRUISM AND SELFISHNESS

Altruism is opposed to selfishness (“egoísmo” in Spanish), as reflected by its Spanish etymology (altruismo vs. egoísmo). It is a loan from the French word altruisme, which, in turn, comes from the Latin alter “other.”

If we take into account that the suffix –ismo forms nouns that mean “attitude”, “tendency” or “quality” (also “doctrine”, “system”, “school” or “movement”, such as Platonism or impressionism), literally the altruism is the tendency to focus towards others, as opposed to the tendency to focus on oneself of selfishness.

There are people who claim that altruism is not possible. In recent times this opinion has also spread among some of those who write about personal development. They maintain that altruism does not exist, that there is always something interested deep down in the person who claims to do something without expecting anything in return.

Some defenders of this idea go further and add that altruism is not that it does not exist, but that it has nothing positive: it is the most selfish of our behaviors. It is somewhat narcissistic, almost egomaniacal. Thus they justify their disinterest in others, which they see as something positive: I have to do my own thing, thinking about others is “selfishness”, it denotes that I am empty inside …

Is it possible to understand what belongs to others (be it good or bad) as part of “yours” as well?

I am sure that it is. And that this approach is one of the keys to our personal well-being.

No opinion can be objective. Everything is sifted by the beliefs-frame of the person who thinks, of the subject. Those who maintain that altruism does not exist or is pernicious are most likely projecting their particular way of understanding themselves and others. They seem to see others as a means and not as an end in itself. And, as happens to all of us, they extrapolate their motivations to the motivations of other people. Those who think like this, when they help someone with something, or listen to him, or accompany him, they are doing it because they believe that they will receive something in return. They are using the other person. And they consider that the rest of human beings do the same.

Barter economy.

Due to this projection, they do not believe that there can be a feeling of intimate connection with others. Or they even consider this connection to be bad in itself. They are incapable of believing that there are other people who take real pleasure in helping others if necessary, in serving others.

ALTRUISM AND HAPPINESS

Being able to accompany and share with the other can generate a lot of happiness. But those who do not experience it that way, those who do not feel it, affirm with great categoricality that it is not possible. They elevate what happens to them individually to a category and that is why they do not believe that there are other people who rejoice in the good of others. No more.

It’s a shame, because, in my point of view, they are missing one of the greatest sources of satisfaction in life.

(It is like someone who maintains that the fidelity of the couple does not exist. The same. They maintain it because for themselves it is not a value and they consider that for the rest it is the same. There are people who find happiness in being faithful. it can be a great source of satisfaction and joy).

Many people like to share, and I am one of them. I know there are many such people. You can feel joy in giving something to others. That’s all. Throughout my life I have received the help of many people, and I am very grateful for it. In the same way, I enjoy helping others if there is something in my power to do.

For me, focusing on others is the best way to be here. It is not selfishness. It is enjoyment. And it is one of the best ways to live with inner joy.

Oh, and if they are right, and altruism is something selfish: long live this selfishness! The other one wins, you win. Where is the problem?

SELFISHNESS: LIFE AS A ZERO SUM GAME

In reality, both the selfish and the altruistic believe they are looking for their good. And so they do. The problem is that the selfish understands life as a zero-sum game. View life through the lens of scarcity. He believes that what someone else takes he will not be able to enjoy. That you have to choose between the good of the other and your own.

On the contrary, the altruist considers that the good of others is also his own. He lives it like this. With the lenses of abundance: there are resources for everyone. And not only that. He also knows that doing well for others “brings good luck.” The good of others acts synergistically with ours: 2 + 2 is not 4 but much more when life is seen as teamwork with others.

I can put a simple example here but I think it is very illustrative of what I am trying to tell:

Are you interested that your neighbor is seriously depressed and ends up setting his house on fire? Or that he has a good personal situation and dedicates himself to maintaining a beautiful garden that makes your eyes happy every time you look out the window? The answer seems clear.

Another example: with my same hematological disease, if I am in a bad moment and I meet someone who has already overcome it, will I be happy or sad? It is clear that I will be happy, and not only for the evolution of the person, but for my own possible future evolution. The fact that someone else has passed a phase that I am still in gives me hope that it is also possible for me to regain my health. Would I be happy if this same person told me that theirs no longer has any treatment?

Of course not. This would mean not only something sad to think of the other person, but also very discouraging for my own situation.

If we can see clearly the “win-win” scenario in these examples. Why not apply this same approach to the rest of our lives? The good of others encourages and inspires us. It lightens our lives. It shows us that there are opportunities there, that things can improve …

CAN ALTRUISM BE DEVELOPED?

Altruism is something that can be worked on. All people have the ability to modify our starting points when it comes to perceiving the world and ourselves, and thus improve our levels of understanding and consciousness.

In this process, creativity plays (again) a fundamental role. It is about our mental flexibility, of being able to question the paradigms through which we approach the world, many of which are based on beliefs that we do not know or where they come from. Philosophical reflection is a very powerful tool in this process. It allows us to reinterpret who we are and what happens to us. In this way we can approach a life more coherent with who we are. We will improve our relationship with ourselves and with others.

“The happiest man in the world is one who knows how to recognize the merits of others and can rejoice in the good of others as if it were his own”.

Goethe

We can be really beneficial to each other. It is very invigorating to think of each person we meet on our journey as a collaborator. In this way we can support and encourage each other, but also learn things that we didn’t even think existed yet. We open our perspective. That allows us to think more clearly.

Enjoying the earnings of others is like living multiple exciting lives at the same time.

Creating this bond with other people opens your mind and encourages your heart. You see each person you meet as an exciting new place to explore. Understanding their benefit as your own exponentially multiplies your chances of being happy.

Have you ever thought of altruism as selfish? What role does it have in your life?

7 comentarios sobre “Altruismo como valor – Altruism as a value

  1. Hola, Victoria:
    Me ha gustado mucho esto que has escrito del efecto multiplicador:
    “El bien ajeno actúa de forma sinérgica con el nuestro: 2+2 no son 4 sino mucho más cuando se ve la vida como un trabajo en equipo con los demás”.
    Y esto:
    “El bien de los demás nos anima e inspira. Nos aligera la vida”. La última parte me ha recordado al “ligero de equipaje” de Antonio Machado.
    Espero que muchas personas compartan tu visión.
    GRACIAS por tus palabras. Son un bálsamo en estos tiempos,

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Qué bonitas tus palabras!

      Precisamente en la próxima entrada que tengo en borrador incluía una cita de Machado (de su profesor, Juan de Mairena):

      “Nunca os aconsejaré el escepticismo cansino y melancólico de quienes piensan estar de vuelta de todo. Es la posición más falsa y más ingenuamente dogmática que puede adoptarse. Ya es mucho que vayamos a alguna parte. Estar de vuelta, ¡ni soñarlo…!”

      Me gusta

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